Organización Mexicana para el Conocimiento de los
Efectos Tardíos de la Polio, A.C.
-OMCETPAC-
Organización Post-polio México

"Más acompañada"

Por Rosa Liliana Almirón
Buenos Aires, Argentina, marzo de 2006.
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"Si el SPP va a ser otra piedra más en mi vida, la tendré que saltar"

Mi nombre es Rosa Liliana Almirón, mis amigos me dicen Yuly, soy de Buenos Aires, Argentina y tengo 48 años. A la edad de 1 año y 3 meses contraje el virus de la poliomielitis, el cual no me impidió que disfrute de la vida a full.

Tuve una infancia plenamente feliz. Por ser la menor de cinco hermanos y tener que usar un ortésis y muletas, se imaginarán que muy pocos me decían que no a algo. Creo haber tomado conciencia de mi situación realmente cuando cumplí los 13 años porque allí mis amigas comenzaron a ir a bailar y me dije “ups…hay algunas cosas que no podré hacer”. Luego descubrí que igual podía hacerlas y me dedique a disfrutar de las maravillas de la vida.

Me diagnosticaron monoplejia inferior izquierda, monoparesia inferior derecha, escoliosis dorso lumbar izquierda con cifosis postural (recuerdo que tuve que utilizar corsé ortopédico) pero ahora solo utilizo un aparato ortopédico en la pierna izquierda, zapatos comunes en las dos y un bastón.

Utilicé muletas hasta la edad de 10 años, cuando decidí que ya no las necesitaba y no tuve oposición de los doctores para utilizar sólo el bastón. A los 14 años y cuando ya no quise utilizar tampoco una ortésis, sí se opusieron pero considerando que siempre fui bastante caprichosa y cabeza dura, mi mamá se encargo de encontrar el Doctor que dijo "bueno, que no lo use más". Reconozco que fui una consentida y me aprovechaba de la situación, aunque mi meta era pasar mi fiesta de 15 años sin dicho aparato. Ese día, con mi hermoso vestido blanco y mis botitas blancas echas a medida, no podía ni caminar, menos bailar, cosa que sí hacia con mi aparato. Allí comprendí que sin él no iba a poder realizar mi vida normal e independiente como me gustaba y que él seria mi compañero eterno. Lo bueno de esa noche fue que conocí a Luis, mi primer novio y a pesar que me pasé sentadita, nos enamoramos y nos divertimos juntos durante cuatro años.

También me propuse esa noche que con el aparato o sin él seria feliz y hoy puedo decir que lo logré.

Me casé a los 19 años y a los tres me di cuenta que no estaba con la persona indicada. Me divorcie y más tarde conocí a mi príncipe azul; Sargento 1° de la Policía Federal Argentina, con el cual hace 22 años que comparto mi vida y tenemos dos hermosas hijas, de 21 y 16 años.

Estoy muy satisfecha de mis aciertos, de mis errores, y mis experiencias. Fumo, más o menos 10 cigarrillos por día, soy insoportablemente alegre, no falto a ningún cumpleaños y tengo muchísimos amigos con quienes puedo contar y que saben que pueden contar conmigo.

Hace poco estaba esperando a mi marido, que estaba comprando en un negocio, me baje del auto con el celular en mi mano porque no tenía señal y se me acercaron un muchacho y una chica, de aproximadamente 19 y 20 años. Ella se me tiró encima y me lo quiso sacar. Yo lo apreté y con la derecha le di un bastonazo que la tiró al suelo. Salieron corriendo escuchando mis gritos y no me lo sacaron. La próxima vez no creo que intenten robar a una persona con bastón, ahora me llaman “Pepita la Bastonera".

En el año 2002 descubrí en Internet qué es el SPP y también descubrí un montón de amigos de distintas partes del mundo que habían pasado por mis mismas experiencias. El año pasado realicé todos los estudios que aconseja el Dr. Jorge Federico Eufracio Téllez y me fue bastante bien; no tengo dolores, me siento muy bien, pero esto no significa que el tema no me interese, al contrario, me preocupa el desconocimiento que existe en la Argentina sobre el tema. Por ello inicié el grupo de Yahoo Polio Postpolio Argentina y con mi ciberamigo Freddy Martínez, que es la persona quien me ayudó a crear esté sitio y colabora en todo lo que se relacione con discapacidad redactamos unas advertencias que intentamos distribuir para ayudar a la prevención.

En el hospital Churruca, donde me atiendo por la Policía, me realicé los estudios de sangre que solicité, incluido el de tiroides y me dio negativo, todas las placas de Rayos X salieron bien. El último estudio fue para ver si la sangre circulaba bien por mis piernas...y allí paré pues los médicos me miraban como diciendo “¿qué querés inventar ahora?”, pero se portaron bastante bien, teniendo en cuenta que no tenía ningún síntoma y recibieron las hojas del informe del SPP muy interesados.

He estado leyendo los testimonios y....sí, encuentro una diferencia en nuestras formas de vivir la vida He encontrado en cada uno de los testimonios frases como: "Tenía un inmenso orgullo propio por hacer tanto como los otros, aunque tuviera que cansarme y esforzarme mucho más”. Probar que era "Igual que los demás", "Cierto tipo de cosas más o menos poder hacerlas, aunque siempre lo intentaba y casi siempre lo conseguía. Hoy no sé si me equivoqué en eso". Hay más, sólo nombro éstas y son completamente diferentes a mi estilo de vida.

Nunca quise demostrar nada a nadie, sólo me dedique a disfrutar de la vida. Tal vez parecerá horroroso pero al darme cuenta que la sociedad, mi familia y mis amigos estaban tan interesados en cuidarme y darme los gustos debido a mi situación que, bueno, la acepte y la aproveché. Tal es así que ni siquiera terminé mis estudios secundarios, ni terminé las decenas de cursos que inicié. Sólo los hacia para conocer más gente y tener, como tengo, muchísimos amigos. Nunca fui intervenida quirúrgicamente, sólo tuve ejercicios de rehabilitación y natación en mi infancia porque después seguía con ejercicios en la pista de baile (“que caradura").

Pero así trascurrieron mis 48 años: rebelde, inquieta, oveja negra de la familia, quien aun hoy se pregunta cómo todavía la soporta el pobre marido y cómo tiene esas dos hijas que estudian y son un amor.

Es muy poco el tiempo que me sobra y, cuando me queda algo, enseño a mis amigas a conectarse por Internet, o a abrirse una casilla de mail. Además de lavar, cocinar, limpiar y demás tareas domesticas, realizo trámites del automotor para clientes particulares

Y bueno, al mirar hacia atrás me di cuenta de que me divertí más que muchos que no tenían ningún problema físico y lo sigo haciendo, junto con mi manía de meterme en problemas tratando de ayudar a todos, como una manera de retribuir mi felicidad.

Como todo ser humano tuve obstáculos que, gracias a Dios y a los Ángeles que siempre pone en nuestro camino, pude sobrellevar. Si el SPP va a ser otra piedra más en mi vida, la tendré que saltar. Cuando llegue me encontrará más acompañada de lo que me encontró hace 47 años: esta vez tengo a mis Amigos de Postpolio-México, Postpolio-España, Postpolio-Argentina, el amor de mi familia y la fuerza y la alegría para seguir adelante.

Yuly

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Edición por Sergio Augusto Vistrain