Organización Mexicana para el Conocimiento de los
Efectos Tardíos de la Polio, A.C.
-OMCETPAC-
Organización Post-polio México

"Cuesta arriba"

Por Mercedes González Montiel
Málaga, Noviembre de 2010
omcetpac
La polio nos puso la vida cuesta arriba, y ahora arremete de nuevo.

Nací en Málaga, España, en 1960 y soy la segunda de cuatro hermanos. En 1963 vino una gran epidemia de poliomielitis a España y yo fui una de las niñas afectadas. Mi madre fue la primera en darse cuenta de lo que a mí me pasaba, incluso en contra de la opinión del médico. Cuando por fin me diagnosticaron, le aconsejaron a mi madre que pidiera al cielo mi muerte, por las secuelas terribles que me iban a quedar, si sobrevivía.

Recuerdo de aquellos primeros días a mi incansable madre, a mi abuela, a mi tía y demás mujeres de mi familia en torno a mi cama, poniéndome paños calientes en las piernas. El virus afectó todo mi cuerpo, produciéndome una parálisis generalizada y una meningitis, asociada también a difteria. A punto estuve de ingresar en el pulmón de acero. Después de esta fase aguda, me quedaron secuelas significativas en la pierna izquierda, de las que nunca pude recuperarme, y el brazo derecho, que sí recuperé casi al 90%. Desde siempre he utilizado bastones canadienses y un aparato de marcha, y en algún período, corsé.

Mi primera infancia transcurrió entre la escuela y el hospital (Pabellón Infantil del Hospital Civil de Málaga), donde mi madre me llevaba cada día, sin fallar ni uno, durante seis años. Allí me daban rehabilitación, junto a cientos de niños afectados. Nos introducían en la piscina de agua caliente, nos hacían ejercicios, masajes...

A la edad de 12 años me realizaron la primera intervención quirúrgica en Madrid, en una clínica privada (Clínica Nuestra Señora de Loreto), donde me llevaron mis padres buscando una cura efectiva. Allí mismo me realizaron una segunda intervención y, al poco tiempo, llegó una tercera, ya en Málaga. Descansé de intervenciones hasta la edad de 26 años en que fui operada de escoliosis.

Fui una buena estudiante, mis padres siempre apostaron por mí, sacrificándose en todo lo que pudieron para brindarme una autonomía de vida e independencia económica. Estudié Magisterio, no sin muchos obstáculos por parte de la autoridad académica, que me negaba el acceso a dichos estudios, ocasión en la que mi madre demostró la entereza que siempre le ha caracterizado, para luchar por un derecho que era mío. Tras terminar estos estudios, completé mi formación en Filosofía y Letras. Comencé a trabajar en la enseñanza, donde he permanecido durante 25 años. En este tiempo me casé, tuvimos un hijo; en definitiva, formé una familia, donde no tuvo cabida la enfermedad. Llevé una vida "normalizada" y feliz.

Este año me han jubililado por incapacidad permanente. Padezco un pinzamiento ciático, desde hace dos años, que se ha hecho crónico, produciéndome fuertes dolores. Me han vuelto a intervenir de columna, sin resultado alguno. Mi movilidad y mi fuerza se han reducido considerablemente, uso silla de ruedas eléctrica. Y la depresión, a veces, me gana la batalla, que no la guerra.

Ahora mi vida ha cambiado totalmente; estoy aprendiendo a vivir de nuevo, con una perspectiva diferente. Cuanto más me debilito, más crezco interiormente. Y gracias a esta nueva vida, estoy conociendo a personas maravillosas, y me siento feliz y afortunada por ello.

Merche

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Edición por Sergio Augusto Vistrain